Detrás de cada lanzamiento de disco, hay una historia de esfuerzo, disciplina y sueños que vuelan tan lejos como el cuerpo lo permite… y el corazón lo impulsa. Así es la historia de Mauricio Ortega Girón, un deportista nacido en Medellín pero criado en Apartadó que ha hecho de la fuerza, la constancia y el amor por su familia y por su país los motores de su carrera, y que hoy sigue soñando —con los pies en la tierra y la mirada en alto— con llegar a los próximos Juegos Olímpicos.
Mauricio nació para lanzar lejos no solo un disco, sino las barreras que se interponen entre un sueño y su realización. Su historia es la de un atleta que ha recorrido un camino desafiante, marcado por madrugadas de entrenamiento, sacrificios silenciosos y una determinación inquebrantable. Hoy, es uno de los mejores lanzadores de disco en América Latina, y su nombre representa a Colombia con orgullo en las pistas del mundo.
Su trabajo y su constancia han demostrado que el talento florece cuando se cultiva con oportunidades. Con el apoyo de aliados y el compromiso con su propio proceso, ha logrado ubicarse entre los mejores, batiendo récords nacionales y dejando en alto el nombre de Antioquia y de Colombia. Su objetivo es claro: llegar por cuarta vez a los Juegos Olímpicos y, de nuevo, hacerlo dejando huella.
Más allá de sus logros deportivos, lo que más admiramos en Mauricio es su calidad humana. Su humildad, su disciplina y su gratitud son tan grandes como su fuerza. Es un ejemplo vivo de que cuando se cree en uno mismo —y se cuenta con alguien que también cree en ti— los sueños se vuelven metas alcanzables.
Apoyar a Mauricio Ortega es creer en el poder transformador del deporte. Es apostar por una Colombia que se esfuerza, que compite con dignidad y que sueña en grande. Es creer en un ser humano íntegro, que es inspiración para niños y jóvenes que ven en el deporte un propósito de vida a través del cual pueden llegar muy lejos.
Desde la Fundación Fraternidad Medellín, seguiremos acompañándolo con el orgullo de saber que cada lanzamiento suyo lleva un pedazo de este país, de nuestras esperanzas compartidas y del futuro fraterno que queremos construir.
Mauricio, gracias por inspirarnos. Estamos contigo en cada impulso, en cada intento, en cada vuelo. Tu sueño olímpico es también el nuestro.