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10de10: formando atletas, transformando vidas.   

El deporte tiene el poder de transformar destinos, pero también de moldear el carácter, fortalecer valores y construir referentes capaces de inspirar a toda una generación. Ese es el espíritu del programa 10 de 10, una apuesta que va más allá del alto rendimiento para acompañar a deportistas antioqueños en su camino hacia Los Ángeles 2028, mientras se forman como ciudadanos comprometidos con sus comunidades. 

El Oriente antioqueño fue el escenario donde este equipo extraordinario dio inicio oficial a su temporada 2026. Durante tres días —16, 17 y 18 de enero— el municipio de Rionegro acogió una concentración que reunió a atletas, entrenadores y al equipo metodológico y administrativo del programa para fortalecer lazos, alinear propósitos y trazar el rumbo competitivo de un año decisivo, en el que comienza la clasificación a los próximos Juegos Olímpicos. 

Más que un encuentro preparatorio, esta concentración fue un espacio de crecimiento integral. La entrega simbólica de la nueva indumentaria marcó el inicio de una experiencia formativa en la que los deportistas participaron en talleres de coaching y psicología deportiva enfocados en la determinación, la confianza y la resiliencia. También recibieron charlas sobre planificación de objetivos, comunicación, autocuidado y nutrición, además de sesiones de identidad colectiva que buscan consolidar un verdadero espíritu de equipo. 

Este enfoque reconoce que el bienestar mental es tan importante como la preparación física, y que las herramientas emocionales son clave para enfrentar los desafíos de la alta competencia. 

El programa 10 de 10, financiado por Fraternidad Medellín y operado por la Fundación Mariana Pajón, acompaña a estos atletas en sus sueños olímpicos promoviendo en ellos las cualidades propias de un líder: disciplina, responsabilidad, empatía y la capacidad de inspirar con su ejemplo dentro y fuera de los escenarios deportivos. Porque cuando un joven se convierte en referente, su impacto trasciende las pistas, las piscinas o los velódromos, y alcanza a toda su comunidad. 

Para Fraternidad Medellín apoyar programas como 10 de 10 es apostar por historias de vida que inspiran, por jóvenes que entienden el liderazgo como servicio y por un futuro en el que el talento de Antioquia siga brillando ante el mundo. 

Porque cada entrenamiento, cada aprendizaje y cada meta alcanzada nos acerca no solo al sueño olímpico, sino a algo aún más valioso: la formación de seres humanos íntegros que llevarán consigo, dondequiera que vayan, el orgullo de representar a su tierra y el compromiso de abrir camino para quienes vienen detrás. 

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