Hay encuentros que no solo suman, sino que multiplican. Hace 15 años, la Fundación Fraternidad Medellín y la Fundación Berta Martínez decidimos unir caminos para darle fuerza a un propósito común: transformar la vida de las personas y los territorios donde habitan, mediante la construcción y el mejoramiento de infraestructura para el desarrollo: principalmente sedes educativas y viviendas rurales.
Desde entonces, esta alianza ha sido mucho más que un convenio. Ha sido un compromiso profundo con la gente, con su hábitat, con sus sueños. Ha sido una demostración viva de que, cuando se ponen el corazón y los recursos al servicio de las comunidades, las realidades cambian, los territorios florecen y las personas encuentran razones para creer en un mañana mejor.
Quince años después de habernos encontrado, hoy celebramos una historia escrita con cientos de manos: las de las 238 familias del Barrio Miraflores, que juntos construimos en el corregimiento Bolombolo en Venecia, las de las 278 familias de Salgar que encontraron en sus hogares una nueva oportunidad de tener una vida y un hogar digno luego de la tragedia, las de los niños, niñas, jóvenes y docentes que se han beneficiado de 117 colegios reconstruidos y mejorados, y las de quienes disfrutan de 4 parques educativos y 5 escenarios deportivos.
Esta alianza es, ante todo, una expresión de confianza. Confianza en las comunidades, en su capacidad de superar desafíos. Confianza en el poder transformador de la educación, la inversión social y el trabajo bien hecho. Confianza en que cada peso invertido con propósito se convierte en muchos frutos para muchos más.
Gracias Fundación Berta Martínez por caminar junto a nosotros, por la experticia y cuidado de su labor, que ha incluido una estrategia social potente para que las infraestructuras hagan parte del corazón de las personas, las cuiden y se apropien de ellas.
Que estos 15 años sean apenas el prólogo de muchas décadas más de trabajo conjunto, de historias que conmueven y de comunidades que prosperan. Porque juntos, siempre, llegamos más lejos.